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Mostrando entradas de agosto, 2017

Mi conferencia en Rimini (Agosto 2017)

La semana que viene estaré en Italia en el evento "XXXVIII Meeting for friendship amongst peoples" que organiza la fraternidad católica de Comunión y Liberación, especificamente en el foro "THE EXAMPLE OF A CIVILIZED SOCIETY: TESTIMONIES FROM VENEZUELA". Copio mi conferencia:
Amigos,
Me piden que hable de testimonios de civilización en un país que todos perciben al borde del abismo, pero vengo a contarles una historia sencilla. Una historia poco intelectual. Una historia de conversión. La historia de alguien que no fue criado con rituales, que no los heredó; pero que heredó una experiencia humana que lo invitó a vivir humanamente. La historia de un hombre que llegó a la adultez sin muchos prejuicios y rituales impuestos. Y así, en Cristo, descubrió la respuesta.
Mi historia.
A mediados del 2009 mi esposa y yo, luego de una larga y fructífera vida profesional en Caracas, capital de Venezuela, decidimos mudarnos a la isla de Margarita. Lo hicimos por amor al mar y por la…

LA LIMONERA DEL AMOR

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LA LIMONERA DEL AMOR FOTOS: Tanya Millán.

La tradición cultural como expresión de saberes que nos define, es decir bailes, cantos, gastronomía, mitos, artesanías, ritos, no desaparece por mala suerte o porque existe un complot globalizador que, desde oscuros laboratorios, ha decidido barrer con las expresiones populares. No. Las tradiciones desaparecen porque nosotros, sus usuarios, hemos dejado de hacerlas rentables. Un cantor que debe cantar siempre gratis y nadie le compra los discos, quizás cante pero no querrá que su hijo siga el legado. Una alfarera que hace platos de barro que ya nadie compra quizás los haga y los acumule en la trastienda de una vida que se empobrece, pero difícilmente querrá esa misma vida para sus hijos. Y así vamos por la vida. Culpando a la vida con nuestro ayayay de lástima diciendo coas como “¡Que lástima ya casi nadie canta un galerón!”, sin entender que el cantor necesita que alguien lo contrate y le compre sus discos. Las tradiciones no mueren, casi s…